jueves, 13 de mayo de 2010

UN PLAN DE DESARROLLO PARA SAN PEDRO DE MACORIS

Por Odalís Fernández Casado.

Sea quien sea que gane las elecciones municipales del próximo domingo en San Pedro de Macorís deberíamos comenzar a pensar seriamente en la elaboración y ejecución de un plan de desarrollo a mediano y largo plazos en esta comunidad.

Porque mientras el presupuesto del municipio se ha estado gastando en pequeñas obras de poca significación e importancia, la ciudad se nos está cayendo a pedazos, luce descuidada y arrabalizada.

Nos han entretenido por años con el tema del “presupuesto participativo” a través del cual dicen las autoridades que se invierten todos los años 50 millones de pesos, pero los resultados no se ven. De otra forma, todos los barrios de esta ciudad tendrían resueltas todas sus necesidades básicas y no es así.

Aquí es necesario acometer con urgencia la realización de diversas obras de infraestructura en la ciudad, tales como:

· Construcción de uno o varios mercados nuevos y modernos

· Remozamiento de la Avenida Francisco A. Caamaño

· Remozamiento del Malecón

· Remozamiento de la prolongación de la Avenida Independencia hasta el Ingenio Porvenir

· Intervención de las Mellizas de Santa Fe

· Intervención de la Avenida Luis Amiama Tió

· Mejoramiento del estado actual de la Avenida Mauricio Báez

· Intervención del Centro Histórico de la ciudad para el rescate de los edificios de principios del siglo pasado que están en ruinas

· Intervención del Parque Duarte

· Construcción de parqueos verticales en el centro comercial de la ciudad

· Otras

Pero, aparte de las inversiones necesarias en obras de infraestructura, no puede pasarse por alto la urgente necesidad de ejecutar también programas de educación ciudadana para mejorar en forma sustancial aspectos tan cruciales como:

· Violencia y delincuencia

· Tránsito vehicular y uso de las vías públicas por peatones

· Limpieza y ornato

· Cuidado del medioambiente y recursos naturales

· Cuidado del patrimonio histórico y cultural

· Otras

Recuerdo que al agotar un turno en la apertura de un seminario sobre desarrollo municipal auspiciado por el Ayuntamiento en el año 2008, el empresario Don Miguel Feris Iglesias dijo que “no puede haber desarrollo sin orden” y lo cierto es que en San Pedro impera un gran desorden porque todo el mundo quiere vivir como “chivo sin ley”.

Aquí se viola la luz roja de los semáforos, muchos conducen en vía contraria, la gente lanza basura en aceras, contenes y calles, se instalan talleres mecánicos y otros negocios en la vía pública y las vecinas hace mucho perdieron la costumbre de barrer en las mañanas el frente de sus viviendas.

O sea, aquí no hay orden y sin orden, no puede haber desarrollo.

Las autoridades municipales deben aunar esfuerzos con la Policía Nacional, con la AMET, medios de comunicación, juntas de vecinos, asociaciones que agrupan a los que manejan el transporte público, motoconchistas, representantes del Ministerio Público y otros sectores a ver si es posible que nos organicemos y actuemos como una sociedad civilizada.

En ese proceso entiendo que la Policía Municipal puede jugar un papel más activo, participativo y de mejor provecho para la colectividad. Los agentes de la Policía Municipal pueden, por ejemplo y como ensayo, ayudar a mejorar el desenvolvimiento del tránsito en las vías de mayor uso en el centro de la ciudad (Duarte, Independencia, Sánchez, Rafael Deligne, Alejo Martínez, General Cabral, Presidente Henríquez, María Trinidad Sánchez y otras) así como también a mantener la limpieza del entorno, amonestando a quienes irrespeten las normas de tránsito y a quienes tiren desperdicios en las vías públicas.

Todo esto se puede hacer si hay voluntad de parte de las autoridades y éstas deben preocuparse de enviar mensajes claros, en forma permanente, de que hay autoridades en la ciudad y de que nadie está por encima de la ley.

Los recursos están ahí. Vamos a tomar acción. Podemos cambiar a San Pedro para mejorar. Otros lo han logrado. Por qué nosotros no? Ahí están los ejemplos de Higüey, San Cristóbal, Baní, el Distrito Nacional, La Vega y otros.

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